
Anoche, acabó todo, acabó mi primer año en el carnaval, anoche cuando dejé a mi Boby, lo solté con unas lágrimas de gratitud, por cuanto ha sido para mí en este carnaval, ha sido un fiel compañero, en ningún momento inanimado, no, siempre con ese movimiento, que le hacía tan real, tanto que realmente le he cogido cariño, y escribo esto con el corazón encogido, enjugándome las lágrimas que no me dejan ver lo escrito, aún con ese ritmo de “3x4” latiendo desde los otros once corazones, que hemos latido durante todos estos últimos meses de convivencia diaria. Ya me lo dijo mi nuevo AMIGO, Manu Suero, el jueves, en el último ensayo, me dijo -ya está, ya se acaba, cuando terminemos de cantar el sábado, ya se acabó, hasta el año que viene. Me decía- esto no es como cuando uno canta en un grupo, que compone una canción y la canta si quiere en todos los conciertos de su vida, no, estas ya no se vuelven a cantar más, son las de este año, y ya está. Y joder, como músico, no puedo pensar que es así, no puedo enterrar en vida estas canciones que me han hecho tan feliz, (estoy harto de llorar, hoy me ha cogido un día tonto) y es que realmente ya acabó todo. No sé si esto le ha pasado a alguien en su primer año, o si sigue pasando, año tras año, pero lo que empezó como un apoyo a mis cuñados en esta aventura de una nueva chirigota, por ayudarlos, por probar un añito, esto de salir en una murga, aportando todo lo que pudiera y más, se ha convertido en una religión, hoy, si puedo decir que soy carnavalero, me he contagiado, mi sangre está llena de ese virus que explota en febrero, y que va incubando durante todo un año. Además, supongo que como casi a todo el mundo le habrá pasado, al ser mi primera vez, ha sido especial, en tantos aspectos, desde el hecho de llegar y topar, el debutar con una final, y un tercer premio, el haber compartido escenario con mi hijo (el día de la muestra local y alguna que otra actuación que hemos tenido), porque para mí, un escenario es tan sagrado como el mayor de los templos, porque para mí, la MÚSICA, es la forma más tangible de la divinidad. El haber hecho los amigos que he hecho, eso no está pagado. Las miles de anécdotas e tan poco tiempo, como que desde que me incorporé siempre he tenido a Guti, detrás mía, constantemente preguntándome si me entero de cosas propias del carnaval y explicándome otras, ha sido mi GUTIPEDIA CARNAVALERA. La relación con gente que conocía de sólo saludarlos porque eran amigos de mis cuñado, hoy por hoy también los siento míos. Y es verdad, ya se acabó, ya hasta el año que viene, que seguro lo tomaré con la misma ilusión como lo he vivido este año, aunque para mis adentros y sólo para mí, nunca se podrá igualar en emociones y vivencias, como la de este año, MI PRIMER AÑO.
Xosé Andrés.